Cuando uno es motero y amanece un día como el de ayer, o sales con la moto o corres riesgo de excomunión. Y como no queríamos que eso pasara, improvisamos sobre la marcha un Valencia-Arcos-Valencia con desvío a la ida por Abejuela y a la vuelta por Ahillas, todo sea por no repetir camino.
El primero de los desvíos, por la carretera de los paraísos, es total y absolutamente desaconsejable salvo en casos muy puntuales (el mío). El primer tramo, desde la carretera de La Yesa hasta el término de la provincia de Teruel, está recién asfaltado y puede llamar a engaño; pero en realidad a partir de ahí la carretera está como si la hubieran bombardeado el día de antes, y cada vez que paso por allí está aun peor. Pero como los genes mandan, pues me resulta inevitable recorrerla cada cierto tiempo. Y la verdad es que lo disfruto, pero recorrer esa pista (porque lo de carretera le viene grande) en dos ruedas es, literalmente, buscarse un disgusto. De todas formas, donde otros ven un secarral, yo veo muchas historias que me contaban de crío; donde otros ven barrancos cortados a pico, yo veo… bueno, yo no veo nada, porque si te descuidas más de dos segundos admirando el paisaje está matematicamente demostrado que se te van a poner de corbata por no estar pendiente de la carretera (socavones en los que se podría esconder una ciudad, grava, rocas desprendidas, pinocha, piñas… lo tiene todo).
Con todo, después de media hora de fino estilismo a la hora de hilar curvas, con un cuidado exquisito y a no más de 30 por hora, sobreviví una vez más a ese tramo y salí cerca de Los Cerezos. Desde allí, diríjase al oeste, joven, hacia Arcos primero y La Yesa después, y en el mismo pueblo tomé el desvío de Ahillas. Este segundo desvío está en infinítamente mejores condiciones, pero aun así un exceso de confianza te puede llevar al suelo, porque el estado más que aceptable del asfalto en sus inicios (ya se entre desde Chelva o desde La Yesa) induce a cierto grado de felicidad a la hora de tomar las curvas, hasta que uno se encuentra con un paellón con el asfalto suelto (si se accede desde Chelva) o con un baden inundable realizado en cemento (si se toma desde La Yesa). Pero bueno, como digo, nada que ver con el tramo de los paraísos.
Y poco más que contar. Una vez se llega a Chelva, se ha acabado lo bueno y las curvas lentas. Y hemos echado la tarde en la moto y evitado la excomunión, que era de lo que se trataba.
Ruta del 8/5/2011
Paisaje: *** (pero porque no estaba de humor)
Asfalto: ***
Trazado: ****
Clima: *****

